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Estrategia empresarial Inteligencia artificial

El 71% de los «agentes de IA» empresariales son solo chatbots

Un dato de VentureBeat confirma que la mayoría de los «agentes de IA» empresariales son chatbots con otro nombre, y España repite el patrón.

El 71% de las empresas encuestadas por VentureBeat reconoce que menos de una cuarta parte de los «agentes de IA» que tiene desplegados ejecuta de forma autónoma tareas de varios pasos, lo que deja al resto funcionando como asistentes de un solo turno de conversación con una etiqueta de moda, y ese dato me parece la prueba más clara hasta ahora de que la diferencia entre un agente de IA y un chatbot sigue siendo, para la mayoría de las organizaciones, una cuestión de marketing y no de arquitectura.

Analizo este hallazgo porque llega en un momento en el que las encuestas del sector compiten por la cifra más espectacular de adopción, con Zapier declarando que el 72% de las empresas despliega o prueba agentes autónomos y Writer situando ese porcentaje en el 97%, mientras Gartner ya tiene nombre para el fenómeno que separa la ambición del despliegue real, «agentwashing», la costumbre de llamar agente a cualquier asistente conversacional para no quedarse fuera de la conversación.

El dato de VentureBeat, obtenido sobre 101 empresas que sí toman o recomiendan decisiones de compra de IA en su organización, es el más útil de los tres precisamente porque no se fija en si la empresa ha desplegado un agente, sino qué porcentaje de esos agentes ejecuta de verdad trabajo de varios pasos sin intervención humana, y ahí aparece la brecha real, solo el 10% de las empresas ha llevado la mitad de su cartera hacia la orquestación agéntica real.

Por qué España repite el mismo patrón

Puedo observar el mismo desajuste entre ambición y capacidad real en los datos de adopción de IA en España. Nuestro país lidera la adopción empresarial de IA en Europa, con un 61% de empresas que ya usan inteligencia artificial en su ámbito corporativo según el último estudio de AWS, pero esa misma fuente revela que solo el 16% de las empresas tradicionales se siente preparada para adoptar IA agéntica, frente al 74% de las startups. La voluntad de adoptar tecnología es alta y creciente, y la distancia aparece en la capacidad de gobernarla una vez que empieza a tomar decisiones y a ejecutar acciones por cuenta propia, que es exactamente el terreno donde el agente deja de ser una frase en un pitch y empieza a ser un riesgo operativo real si nadie ha definido quién lo supervisa.

El criterio para distinguir un agente real de un chatbot con etiqueta nueva

Aplico en mi trabajo un marco de cuatro niveles para distinguir el momento en que se encuentran frente a la adopción de IA agéntica, Herramienta, Híbrida, Agéntica y Nativa, que permite comprobar sobre cualquier agente propio si ejecuta varios pasos de forma encadenada y autónoma, tomando decisiones intermedias sin que un humano apruebe cada una, y deja el resultado registrado en los sistemas de la empresa, o si responde a un único mensaje con una respuesta generada y ahí termina su trabajo, teniendo en cuenta si los procesos en los que interviene son periféricos o centrales en el modelo de negocio.

Un sistema que reserva una cita, actualiza un CRM y notifica a un equipo sin supervisión en cada paso pertenece al nivel agéntico. Un sistema que redacta una respuesta razonable a partir de una pregunta y depende de que una persona la revise y ejecute la acción sigue siendo, con independencia del nombre comercial que lleve, un asistente conversacional de nivel herramienta o híbrido. Pero en ambos casos, se trata de procesos periféricos, que afectan por igual a empresas de todos los tamaños y sectores, sin definir realmente la naturaleza del modelo de negocio.

La distinción importa porque el riesgo que hay que gobernar cambia por completo en cada nivel. Un chatbot mal calibrado genera una respuesta incorrecta que una persona puede corregir antes de que tenga efecto. Un agente mal calibrado ejecuta la acción incorrecta directamente sobre un sistema real, sin que nadie la haya revisado antes, y ese es precisamente el tipo de incidente que las encuestas de seguridad llevan meses documentando en despliegues que la propia empresa etiquetó como IA agéntica sin haber construido antes la capa de supervisión que ese nivel exige.

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Fuentes: VentureBeat y AWS, informe «Desbloqueando el potencial de la IA en España en 2026».

Por Luis Sotillos

Economista y consultor de estrategia digital. Contacto en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/lsotillos/

Acompaño a organizaciones en la evolución de su estrategia digital para crecer e innovar, ayudándolas a comprender y anticipar tecnologías emergentes y marcos regulatorios complejos, y así tomar decisiones en entornos de alta incertidumbre.

Soy autor del ensayo prospectivo "2041. La Sociedad Artificial: Economía, empresa y poder en la era de la inteligencia artificial", disponible en Amazon.

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