El PIB de Estados Unidos crece en 2026, o eso nos ofrecen los datos. Lo que también nos dicen es que el capex de los cuatro grandes hyperscalers suma 646.000 millones de dólares este año según estimaciones de Apollo Global Management, el equivalente al 2 % del PIB estadounidense. Esa inversión aparece en las cuentas nacionales como demanda agregada. Lo que no aparece, o aparece desagregado en cifras difíciles de seguir, es el vaciado simultáneo de rentas que antes fluían por millones de $ en nóminas y ahora se concentran en diez balances corporativos y una infraestructura eléctrica. ¿Está la IA contrayendo la economía o la hace crecer?
Ivan Turkovic publicó hace unos días un ensayo que merece más lectores de los que probablemente tendrá (lo puedes leer en su blog personal en ivanturkovic.com). Se titula «Is AI Quietly Contracting the World Economy?» y su tesis es sencilla y bastante incómoda: la IA no está contrayendo el PIB nominal, está contrayendo la parte del PIB que llega a los hogares.
Apoya el argumento de Daron Acemoglu (Nobel) que sitúa el impacto macroeconómico de la automatización en apenas un 0,66% de productividad total en diez años, con un efecto de desplazamiento concentrado y severo sobre los trabajadores afectados. El ensayo termina con una pregunta abierta al lector: en tu economía local, ¿quién ha perdido ingresos por la IA en los últimos doce meses, y a dónde fue ese dinero?
La discusión académica entre Goldman Sachs y Acemoglu lleva dos años sin resolverse, y creo que no se va a resolver pronto. Goldman proyecta un 7 % de aumento del PIB global en una década y 1,5 puntos porcentuales adicionales de productividad laboral anual. Acemoglu estima que la ganancia agregada de productividad total de los factores en los próximos diez años no superará el 0,66 %. La diferencia entre ambas posiciones no es pequeña: es la diferencia entre una transformación con ganadores netos y una concentración de rentas con perdedores estructurales. Ninguno de los dos tiene los datos para cerrar el debate. Nadie los tiene.
Los 646.000 millones en capex crean demanda de acero, cobre, hormigón y chips. Eso genera empleo en manufactura y construcción. También genera beneficios que se acumulan en los accionistas de Nvidia, TSMC, Microsoft y un puñado más. La redistribución es real y es asimétrica.
Si el retorno productivo llega a la economía amplia, tendremos un problema de redistribución con varias soluciones posibles. Pero si no llega tendremos el problema de redistribución sin el crecimiento que podría financiar las respuestas. Turkovic lo dice con precisión: «Si el buildout no paga, nos quedamos con el problema de redistribución sin el boom de productividad». Esa es la apuesta que estamos haciendo colectivamente con el desarrollo de la IA, con o sin conciencia de hacerla.
Si quieres conocer cómo este cuadro macroeconómico va a estar afectando a tu empresa en los próximos (meses) años, podemos hablar cuando quieras.
